El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, reclamó el pasado 11 de febrero una reforma «urgente» del mercado laboral español, advirtiendo que son precisamente sus múltiples deficiencias las que están motivando el «rotundo fracaso» en la reducción de las tasas de paro.
Para el gobernador del Banco de España la combinación de indemnización por despido y prestación de desempleo tiene efectos negativos en el mercado de trabajo, por desincentivar la contratación y evitar la movilidad de los trabajadores entre empresas.
El señor Fernández Ordóñez es un socialista convencido y disciplinado, por lo que sus anteriores manifestaciones chocan con su esencia personal e intelectual. No puede ser, que un dirigente de esta talla, esté impregnado de un teórico y eventual pragmatismo que le haga abdicar de lo que realmente piensa y siente. Efectivamente, las políticas se deben ir modelando a medida que determinadas circunstancias lo exigen, pero no hay que olvidar que las políticas son las que deben configurar las circunstancias y no al revés.
Sinceramente, pienso que el señor Fernández Ordóñez lanzó estas manifestaciones para hacerle un zapato a la medida a Zapatero, para realzar ante la sociedad Española que tenemos un Presidente del Gobierno con criterio y coraje, que en aras de tutelar los intereses de los trabajadores es capaz de contravenir los dictados del Banco de España y de otros, casi todos, organismos internacionales.
El Partido Socialista y más concretamente don José Luis Rodríguez Zapatero no está actuando lealmente con España, están tratando de narcotizar a los españoles con una estrategia de mero marketing, con unas tácticas efectistas que tratan de convencer que la auténtica sensibilidad a los problemas reales de la gente está residenciada en el Partido Socialista.
Pero la Sociedad Civil debe de reaccionar, y preguntarse con seriedad, si realmente los que son sensibles a los problemas los resuelven, o por el contrario se encuentran desbordados por ellos, y lo que hacen es magnificarlos, con debates estériles y dándoles una proyección internacional, posponiendo su resolución a un futuro más apropiado y benéfico, eso sí, con la austeridad, el sufrimiento y la complicidad de todos.
No necesitamos debates entre si son galgos o son podencos, lo que España necesita es un auténtico punto de inflexión, que ineludiblemente tiene que estar caracterizado por una enorme austeridad pública, y un auténtico compromiso político de alcanzar determinados objetivos.
Para el gobernador del Banco de España la combinación de indemnización por despido y prestación de desempleo tiene efectos negativos en el mercado de trabajo, por desincentivar la contratación y evitar la movilidad de los trabajadores entre empresas.
El señor Fernández Ordóñez es un socialista convencido y disciplinado, por lo que sus anteriores manifestaciones chocan con su esencia personal e intelectual. No puede ser, que un dirigente de esta talla, esté impregnado de un teórico y eventual pragmatismo que le haga abdicar de lo que realmente piensa y siente. Efectivamente, las políticas se deben ir modelando a medida que determinadas circunstancias lo exigen, pero no hay que olvidar que las políticas son las que deben configurar las circunstancias y no al revés.
Sinceramente, pienso que el señor Fernández Ordóñez lanzó estas manifestaciones para hacerle un zapato a la medida a Zapatero, para realzar ante la sociedad Española que tenemos un Presidente del Gobierno con criterio y coraje, que en aras de tutelar los intereses de los trabajadores es capaz de contravenir los dictados del Banco de España y de otros, casi todos, organismos internacionales.
El Partido Socialista y más concretamente don José Luis Rodríguez Zapatero no está actuando lealmente con España, están tratando de narcotizar a los españoles con una estrategia de mero marketing, con unas tácticas efectistas que tratan de convencer que la auténtica sensibilidad a los problemas reales de la gente está residenciada en el Partido Socialista.
Pero la Sociedad Civil debe de reaccionar, y preguntarse con seriedad, si realmente los que son sensibles a los problemas los resuelven, o por el contrario se encuentran desbordados por ellos, y lo que hacen es magnificarlos, con debates estériles y dándoles una proyección internacional, posponiendo su resolución a un futuro más apropiado y benéfico, eso sí, con la austeridad, el sufrimiento y la complicidad de todos.
No necesitamos debates entre si son galgos o son podencos, lo que España necesita es un auténtico punto de inflexión, que ineludiblemente tiene que estar caracterizado por una enorme austeridad pública, y un auténtico compromiso político de alcanzar determinados objetivos.
El Gobierno de España debe poner fin al mercadeo actualmente existente sobre la financiación autonómica, y debe exigir que cada Comunidad Autónoma marque sus objetivos a alcanzar en el ámbito educativo, sanitario, asistencial y productivo, y la evolución en el cumplimiento de los mismos determinaría las correspondientes transferencias financieras. Debemos abandonar una financiación por módulos para pasar a una financiación por objetivos, en los que se valoren no solo el desarrollo de determinadas actuaciones, sino la calidad y el impacto de las mismas.
El Gobierno de España conjuntamente con las Comunidades Autónomas debe de articular un Plan de lucha contra la crisis que sea único en todo el Territorio, en el que las actuaciones de todas las administraciones públicas estén perfectamente coordinadas.
El Gobierno de España debe empezar a trabajar poniendo en marcha un modelo de País moderno y competitivo, en el que haya prioridades estratégicas y que todos los esfuerzos se centren en la consecución de las mismas.
El Señor Zapatero y consecuentemente su Gobierno, están eludiendo los auténticos retos de España, están simplemente instalados en la política del corto plazo, en el regate corto, en tratar de salir del paso con el mínimo coste electoral y destruyendo a sus adversarios políticos.
El señor Zapatero no tiene un modelo de País, y su Gobierno está disparando a todo lo que se mueve, pero no todo lo que se mueve es caza.
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